Todos los cambios, incluso los más deseados, acarrean cierta melancolía, porque lo que dejamos atrás es parte de nosotros mismos; Hay que morir en una vida antes de poder entrar en otra.
— ¿Y si esta mañana en vez de café bebemos unas caricias con rasguños, unos besos con mordidas, unos pellizcos y todo lo que a nuestro deseo se le ocurra?